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12º aniversario IEB_formación

12º aniversario IEB: la apuesta por la formación

El Máster en Bioconstrucción IEB ha sido desde sus inicios un oasis de formación y conocimiento para profesionales que, tras su paso por la universidad, necesitaban una visión de la construcción más global. Quienes tenían vocación por crear nuevos entornos vitales encontraron en la bioconstrucción un sentido a su vida. La salud, la ecología, la economía y la sostenibilidad son los pilares que sostienen la parte holística de la arquitectura y lo que realmente atrae al alumnado.

De las primeras ediciones del Máster salieron personas con gran conciencia e ilusión que hoy forman parte de un claustro de especialistas de referencia del sector. Silvia, Nuria, Andrés, Mikel, Inhar o Sonia forman parte del equipo docente del IEB. Otros profesionales internacionales imparten charlas puntuales sobre su especialidad a lo largo del Máster.

Al igual que quienes comienzan ahora su formación en la biología del hábitat, buscaban algo que no habían encontrado hasta ahora. Para Andrés Martínez, divulgador especializado, fue la importancia de la salud lo que le llamó la atención, mientras que en el caso de Sonia Hernández, le interesó la parte holística, “la de entender la globalidad de cualquier decisión y atender a cada uno de los detalles sin perder la visión del todo”.

La mayoría coinciden que esta visión holística de la construcción “dio sentido a sus vidas” y les abrió una oportunidad de “reaprender a pensar edificios en su totalidad de una manera diferente,  priorizando la salud de las personas y la sostenibilidad”, explica Núria Valldeneu. Este camino profesional les motivó en su trabajo diario y les llevó a “devolver parte de los recibido”, por eso se convirtieron en la plantilla para formar a nuevas generaciones.  “Me gusta acompañar la formación de otras personas porque en el camino sigo descubriendo y aprendiendo, a la vez que profundizo en detalles, me hace estar despierta”, asegura Sonia Hernández.

Es el cambio de mirada” lo que atrajo a Inhar Agirrezabal a este mundo,  consciente de la responsabilidad que conlleva. “Hay que dar a entender que cada una de las decisiones que se toman tienen aun más implicaciones de las que a priori, desde una formación convencional, parece”, explica.

Para el equipo de tutorías, formar parte del IEB le permite sentirse respaldado y en constante formación. “Tras las pioneras de la bioconstrucción, es el turno de nuestra generación para un desarrollo más técnico y más profesional”, anima Agirrezabal. “Es la oportunidad de dar y recibir un conocimiento en auge”, añade Bertrán.

Imagen del Encuentro de alumnado IEB celebrado en 2019

La formación online con más de veinte ediciones permite el contacto directo entre el equipo de tutorías y el alumnado con una metodología diseñada para combinar adecuadamente la formación teórica, en la que cada persona puede establecer su propio ritmo de estudio, con las sesiones prácticas en las que aprender sobre el terreno y compartir experiencias con el profesorado y el resto del grupo.

Cada vez la comunidad es más grande y esto “da fuerza y enriquece”. “Me encuentro con visiones del mundo similares a la mía y hace que ejerzamos la arquitectura desde una posición especial, utilizándola como motor de cambio de la sociedad. Ser parte del IEB forma parte de mi camino, me da seguridad y apoyo”, reflexiona Sonia Hernández.

Frente a las viviendas frías, plastificadas y sin alma, María Neus Bertrán apuesta por la rehabilitación sobre todo del patrimonio. “Al empezar a trabajar con Petra Jebens-Zirkel aprendí que se podía construir con materiales naturales, rehabilitar y construir nuevos edificios con encanto y saludables”. El corazón docente del IEB siente que la bioconstrucción es “imprescindible y necesaria” para conseguir el bienestar y la salud de las personas en armonía con la sostenibilidad del planeta. Para este equipo, sobran los prefijos “bio” o “eco” porque tienden a recordar que se ha olvidado el sentido común de la arquitectura. “Tenemos una gran responsabilidad ecológica, económica y también emocional, hacemos espacios de vida para las personas”.