Resumen del Trabajo Fin de Máster en Bioconstrucción IEB “De la teoría a la práctica: Integración de los Principios de bioconstrucción en la arquitectura profesional” de Txell Manresa Traguany, alumna de la 29ª Edición.
Durante años he desarrollado mi actividad profesional en proyectos de vivienda colectiva, equipamientos, hoteles, oficinas y obra pública. Con el tiempo, una reflexión sobre la relación entre arquitectura y salud acabó convirtiéndose en el eje de mi Trabajo Fin de Máster: ¿cómo trasladar los principios de la bioconstrucción a los proyectos que conforman nuestro entorno cotidiano?
El Posgrado de Arquitectura y Salud de la Escola Sert fue una etapa importante en este proceso. Allí pude profundizar en aspectos como la influencia de los materiales, la calidad del aire interior, la iluminación o la relación con el entorno sobre el bienestar de las personas. Estas cuestiones conectaban con inquietudes que ya estaban presentes en mi práctica profesional. Posteriormente encontré en la bioconstrucción un marco más amplio desde el que abordarlas.
El Máster de Bioconstrucción del Instituto Español de Baubiologie (IEB-IBN) me permitió profundizar en esta visión integral del hábitat y desarrollar el Trabajo Fin de Máster a partir de una inquietud que me acompañaba desde hacía tiempo.
Cuando pensamos en bioconstrucción solemos asociarla a viviendas unifamiliares o a pequeñas intervenciones promovidas por personas especialmente sensibilizadas con estas cuestiones. Sin embargo, la mayor parte de la construcción actual se desarrolla en ámbitos muy distintos: vivienda colectiva, centros educativos, oficinas, hoteles, equipamientos públicos o grandes promociones residenciales.
Aquí aparece una de las grandes paradojas del sector: los edificios que afectan a un mayor número de personas son aquellos donde la bioconstrucción sigue teniendo una presencia más limitada, a pesar de que es en ellos donde su impacto potencial puede ser mayor.
Precisamente por su impacto sobre la salud y el bienestar de las personas, esta mirada resulta especialmente relevante en tipologías donde cientos o miles de personas conviven, trabajan, aprenden o pasan buena parte de su tiempo.
A menudo se piensa que la principal dificultad para extender estos criterios es técnica. Sin embargo, una de las conclusiones más relevantes de mi Trabajo Fin de Máster fue precisamente la contraria. Hoy ya existen conocimientos, materiales y soluciones para incorporar criterios de bioconstrucción en proyectos de mediana y gran escala.
El principal desafío radica en cómo integrar estos criterios dentro de los procesos habituales de proyecto. La falta de herramientas específicas, la fragmentación de la información, la escasa experiencia acumulada en determinadas tipologías y la necesidad de coordinar a múltiples agentes hacen que su aplicación continúe siendo excepcional en muchos casos. A ello se suman condicionantes normativos, administrativos y económicos que dificultan la incorporación de nuevas formas de proyectar y construir.
Esta reflexión me llevó a identificar una necesidad concreta: disponer de herramientas que faciliten la incorporación de estos criterios en la práctica profesional de nuestro estudio. Con este objetivo desarrollé una herramienta de control y evaluación basada en las 25 pautas de la Baubiologie y en la norma SBM-2024. Concebida como apoyo a la toma de decisiones, permite incorporar criterios de salud y calidad ambiental desde las primeras fases del proyecto. Sin embargo, la herramienta es solo una parte de la respuesta. El verdadero reto requiere también formación, sensibilización, colaboración entre profesionales y una progresiva transformación cultural dentro del sector.
Detalle de la Herramienta de control
La cuestión de fondo no es cómo realizar algunos edificios ejemplares. El desafío consiste en conseguir que estos criterios formen parte de la arquitectura cotidiana: de las viviendas donde viven cientos de familias, de las escuelas donde aprenden nuestros hijos, de los hoteles, oficinas y equipamientos públicos que utilizamos cada día.
Tal vez el futuro de la bioconstrucción dependa de su capacidad para integrarse de forma natural en la arquitectura cotidiana. Porque cuando la salud, el bienestar y la calidad del hábitat dejan de ser una excepción y pasan a formar parte de la práctica habitual, la arquitectura recupera una de sus funciones esenciales: cuidar de las personas y del lugar que habitan.