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La electricidad sucia y su efecto en la salud

Resumen del Trabajo Fin de Máster en Bioconstrucción IEB de Juan Antonio Rivera Vila, alumno de la 17ª edición.


En bioconstrucción tenemos un amplio conocimiento de cómo medir, evaluar y resolver aspectos relacionados con campos electromagnéticos de baja frecuencia, pero poca información sobre cómo hacer lo mismo cuando nos encontramos ante situaciones en los que la salud de la población se ve afectada por una mala calidad eléctrica o lo que también se conoce como electricidad sucia. La electricidad sucia no es un fenómeno nuevo, la tenemos en nuestro tecnificado mundo desde hace ya unas cuantas décadas, concretamente aparece en los años setenta cuando se introdujeron aparatos eléctricos diseñados para economizar energía.

Ciertamente han tenido que pasar varias décadas para que entendamos su magnitud y especialmente su capacidad para amplificar los efectos nocivos de los campos electromagnéticos de baja frecuencia (tanto los campos eléctricos alternos como los campos magnéticos alternos). Pero es interesante saber también que gracias a la miniaturización de los componentes electrónicos es justo ahora cuando tenemos herramientas accesibles a la mayoría de especialistas en medición de bioconstrucción para medir, evaluar y resolver problemas relacionados con la electricidad sucia.

Por ello, el objetivo de este Trabajo de Fin de Máster ha sido definir un marco que defina lo que es la electricidad sucia desde una perspectiva histórica, pero también proponer un protocolo de medición de la electricidad sucia que estimule la medición de este fenómeno y aliente al IBN a definir unos valores indicativos que puedan aparecer en la próxima norma técnica SBM.

La electricidad sucia se define como una contaminación eléctrica producida por la presencia de picos muy breves de tensión o corriente que genera armónicos y especialmente transitorios de frecuencia intermedia que están por encima de la frecuencia de tensión de 50 Hz, concretamente asociados a frecuencias que normalmente van desde 3 kHz hasta 300 kHz aproximadamente.

Es interesante recordar que el fenómeno de la electricidad sucia no es fenómeno nuevo para la investigación científica, se tiene constancia que fue un terreno explorado ya a finales del siglo XIX, pero es sólo en el siglo XX cuando se crean laboratorios especializados para su estudio tanto en Estados Unidos de Norteamérica como en la Unión Soviética. La investigación norteamericana se centró en estudiar su potencial para usos militares, en cambio la soviética se interesó en establecer nuevos valores límite que protegiesen a las personas en entornos laborales.

La importancia de entender el fenómeno de la electricidad sucia sirve para que los y las especialistas en bioconstrucción tomemos conciencia que cuando los campos electromagnéticos están asociados a frecuencias muy por encima de los 50 Hz, especialmente en el rango de kilohercios, éstos amplifican los efectos nocivos que ya sabemos de dichos campos en varios órdenes de magnitud. Es por eso que en Rusia, a diferencia de lo que tenemos en España, el valor límite para campos eléctricos y campos magnéticos es diez veces menor para los primeros y veinte veces para los segundos.

Esta amplificación que comentábamos antes se produce porque las frecuencias en el rango de kilohercios entran en resonancia con muchos procesos vitales humanos especialmente a nivel celular creando una ventana de acción muy definida y que se ajusta con mucha precisión a dicho rango. Esto es ciertamente lo que más ha sorprendido a las personas investigadoras.

Es hora de empezar a utilizar nuevos métodos cuantitativos que se adapten a la norma SBM, los que, por cierto, ya se han empezado a proponer en el Building Biology Institute norteamericano donde algunos miembros han sugerido el uso de varias herramientas de medición muy útiles junto con protocolos basados en la experiencia. Básicamente la idea es complementar los aparatos que ya utilizamos los y las especialistas en mediciones con el uso de osciloscopios que nos permitan capturar fenómenos de muy breve duración.

Espero que la metodología de medición de la electricidad sucia que propongo dé pie a que se acaben estableciendo valores límite específicos para este tipo de contaminación, pero que así mismo permita la investigación seria hacia aspectos aún por explorar de este fenómeno como pueden ser protocolos de medición de transitorios de corriente o la electricidad sucia irradiada (aquella que no es conducida por el cableado, sino que tiene un comportamiento similar al de las ondas electromagnéticas).

Crédito de la imagen de cabecera: Serena House